El calcio (Ca) y el fósforo (P) son dos macrominerales fundamentales en la producción porcina, y ambos requieren suplementación obligatoria. La harina de carne y huesos es una opción por su bajo costo y porque aporta proteína y aminoácidos esenciales a la formulación, además de ser un ingrediente sostenible.
Sin embargo, representa un alto riesgo sanitario, ya que es la principal fuente de patógenos como Salmonella y Clostridium. Además, la harina de carne y huesos se usa mucho en alimentos para mascotas y en acuicultura, lo que tiende a elevar su costo. Por ello, se observa un uso creciente del fosfato dicálcico como principal fuente de P en la producción animal.
El fosfato dicálcico es un ingrediente finito, no sostenible y de alta demanda en la agricultura, con costos en aumento y un riesgo creciente de escasez.
Además del calcio, reducir el uso de fuentes de P es un tema central del concepto moderno de gestión ESG, que abarca las cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza.
Para reducir el uso de fuentes de Ca y P hay que considerar dos puntos. Uno se refiere a los requerimientos nutricionales de cada categoría animal para cada elemento (Yixin, 2021). El otro se refiere a la digestibilidad de las fuentes de cada uno, ya sean los granos, las harinas de origen animal o los ingredientes de origen mineral. Cabe señalar que, en los experimentos con animales, el estudio de un aspecto siempre está íntimamente asociado al otro (Baker, 2010; She et al. 2017).
En cuanto a los requerimientos de P y Ca, la constante mejora genética de los cerdos plantea un desafío recurrente a los nutricionistas, que deben seguir la evolución de la capacidad productiva de cada línea y cada cruzamiento.
En particular, en el caso de las cerdas reproductoras y los lechones, siempre existe la probabilidad de que la cantidad de fósforo efectivamente absorbida limite la producción. La selección para aumentar la prolificidad y la habilidad materna incrementa los requerimientos en la misma proporción. Durante la gestación, la demanda nutricional es relativamente baja, pero la lactancia representa una demanda muy superior a la de mantenimiento.
Las limitaciones en la cantidad de P disponible en estos períodos tendrán un reflejo directo en la calidad y el desarrollo de los lechones, no solo durante la lactancia y la maternidad, sino también después del destete. Se observa entonces que estas categorías responden positivamente a una mayor disponibilidad de nutrientes, con mejor desempeño reproductivo de las cerdas y mejor desempeño zootécnico de los lechones. Es importante recordar que el P participa en la transferencia de energía en prácticamente todas las vías metabólicas del organismo, en forma de ATP, GTP, etc. (Oster et al. 2016; Krieg et al. 2023; Heurtault et al. 2023).
Recientemente, algunas líneas genéticas de cerdas han presentado una alta incidencia de prolapsos rectales o vaginales/uterinos, al punto de que la mortalidad de las cerdas afecta de forma significativa la economía de la producción. La causa de estos prolapsos aún no se conoce por completo.
Se han realizado estudios sobre el papel de la fibra y del contenido de energía de las dietas en la incidencia de prolapsos, pero no han sido concluyentes. Otra causa probable es la hipocalcemia que afecta a las cerdas en el parto, como ocurre en las vacas lecheras. La falta de calcio compromete el mantenimiento del tono muscular visceral, lo que favorece el desplazamiento y la pérdida de la relación anatómica. Garantizar la correcta disponibilidad de calcio y fósforo en este período puede ayudar a prevenirlo.
El estudio de la digestibilidad de estos minerales en los cerdos es una preocupación reciente. A pesar de su importancia, en la práctica es bastante difícil evaluar con precisión la digestibilidad de cada uno de ellos.
Intervienen varios factores al mismo tiempo, como el pH de cada parte del tracto digestivo, la presencia de otros iones, la relación entre Ca y P, la vitamina D, el grado de hidratación, la granulometría, etc. (She et al. 2017). Si cada uno de ellos no se aborda con cuidado en los experimentos, se obtendrán resultados discrepantes, incluso con digestibilidad negativa. Esto ocurre porque tanto el Ca como el P endógenos también se excretan a lo largo del tracto digestivo, lo que dificulta medir cuánto de cada mineral de fuente exógena fue retenido en el organismo (Yixin, 2021).
La eficacia de las fitasas microbianas para liberar el P fítico de las materias primas de origen vegetal, como los granos y las harinas vegetales, es ampliamente conocida. En cambio, el valor exacto de cuánto P y cuánto Ca serán efectivamente aprovechados por los animales aún deja espacio para la discusión, precisamente por la interferencia de varios otros factores.
Este hecho, sumado a la digestibilidad variable de los ingredientes, permite concluir que hay espacio para mejorar la absorción y la retención de Ca y P en los cerdos, con lo que se mejora la producción y se reduce el impacto ambiental de su excreción.
Con este objetivo se ha estudiado la tecnología patentada de GFS (Poligrow®). Se trata de un ácido graso de cadena larga, con hidroxilos en sustitución de hidrógeno. Tiene una alta acción emulsionante y, además, actúa como transportadora de Ca y P.
Una vez ionizados por el bajo pH del estómago, y liberados del inositol por las fitasas, los iones fosfato y Ca forman complejos con esta tecnología, ya sea por enlace iónico entre el fosfato y el hidroxilo, o por una reacción de saponificación con el carboxilo terminal.
En esta forma de jabones de Ca y fosfolípidos, los iones se absorben por la vía de absorción de lípidos, en micelas que contienen sales biliares, esteroides, mono y diglicéridos y vitaminas liposolubles. Su acción emulsionante incluso mejora la formación de estas micelas, con lo que aumenta la absorción de los lípidos de la dieta y, en consecuencia, su energía metabolizable.
Con la finalidad de evaluar el efecto de Poligrow® en el desempeño de cerdas y lechones, se realizó un experimento en la Unidad Experimental Bom Sucesso do Sul (UEBSS), en convenio con la Universidad Federal de Paraná, Campus Palotina.
Un total de 52 cerdas se distribuyó en tres tratamientos: T1 (Control), T2 (100 g de Poligrow® por tonelada de ración de lactancia) y T3 (200 g/tonelada de ración de lactancia). Para ello, se consideraron el orden de parto y la condición corporal preparto (Caliper). Después del destete, los lechones se clasificaron por peso, sexo y tratamiento de la madre. En total, 540 lechones recibieron una de dos raciones, sin el producto o con 200 g de Poligrow® por tonelada de ración, en las fases Preiniciador 1 (1 kg), Preiniciador 2 (3 kg), Iniciador 1 (5 kg) e Iniciador 2 (14 kg).
De esta forma, los lechones se distribuyeron en seis tratamientos, según los 3 tratamientos de las madres frente a los dos tratamientos de los lechones. Durante la lactancia, aunque las diferencias no fueron significativas, hay una clara tendencia a un mejor desempeño de las cerdas y los lechones tratados con Poligrow®, con mejores resultados en consumo de ración de la cerda, consumo de ración de los lechones, conversión alimenticia de las cerdas, conversión alimenticia de los lechones, ganancia media diaria de los lechones y peso final de la camada.
En los períodos posteriores al destete sí se obtuvieron diferencias estadísticas. Los lechones tratados presentaron mayor ganancia diaria de peso y mejor conversión alimenticia que los lechones no tratados. Entre los lechones no tratados, aquellos cuyas madres recibieron Poligrow® tuvieron mejor desempeño que las crías de las madres control. En general, el mejor desempeño fue el del tratamiento en el que tanto las madres como los lechones recibieron raciones con 200 g de Poligrow® por tonelada de ración.
Con este protocolo, obtuvimos el mejor arranque de los lechones, con mayor ganancia media diaria y mejor conversión, tanto de las madres como de los lechones, y con un enorme potencial de retorno económico. Se concluye que el uso de Poligrow® es efectivo en cerdos, tal como ya se observó en aves, y que tiene un excelente potencial para optimizar la producción, con una alta relación costo-beneficio, especialmente en el escenario desafiador de la hiperprolificidad.
Autores:
José Luciano Andriguetto, Médico Veterinario, Ph.D. en Nutrición Animal, Profesor del Departamento de Zootecnia de la UFPR
Luiz Romulo Alberton, Médico Veterinario, Doctor en Procesos Biotecnológicos, Propig Soluções LTDA
Geraldo Camilo Alberton, Médico Veterinario, Doctor en Medicina Veterinaria, Propig Soluções LTDA
Daiane Güllich Donin, Médica Veterinaria, Doctora en Medicina Veterinaria, Propig Soluções LTDA