Con una inversión de R$ 55 millones, GFS amplía la producción de Poligrow® en Apucarana, Paraná, y pasa a operar la mayor fábrica de fibra natural de América Latina.
La nueva fábrica
GFS inauguró el 9 de septiembre, en Apucarana, Paraná, su nueva unidad fabril, construida con recursos propios destinados a infraestructura, investigación y desarrollo. Con la ampliación, la capacidad de producción de Poligrow® pasa de 300 a 4.500 toneladas por mes.
La ubicación se eligió de forma estratégica para que sea el centro logístico de la compañía. Según Fernando Blini, CEO de GFS, el lugar permite más agilidad en la recepción de materias primas y en la distribución de los productos a los principales estados productores de carne y consumidores de alimento balanceado del sur, sudeste y centro-oeste del país.
En la nueva unidad, GFS también acelera la producción de fibras naturales, otra de sus líneas de productos. Extraída de madera de reforestación, esta fuente de fibra mejora la absorción de nutrientes en la dieta de los animales, favorece la ganancia de peso y reduce los costos de medicación.
Actualmente, la fibra especializada se usa en apenas el 25 % de la producción porcina de Brasil, pero su adopción avanza con claridad. Con la capacidad ampliada a 1.600 toneladas por mes, el parque agroindustrial de GFS en Apucarana pasa a ser la mayor fábrica de fibra natural del continente americano.
¿Qué es Poligrow®?
Poligrow® es la tecnología patentada de GFS que optimiza la absorción de calcio y fósforo en la dieta de aves y cerdos y reduce la necesidad de agregar fosfato al alimento, con la consiguiente baja de las emisiones de CO2. La reducción de emisiones se debe a que el proceso elimina la extracción de fósforo de la naturaleza: Poligrow® se basa en una molécula renovable.
La tecnología se basa en aceites omega 3, 6 y 9 y, según Luciano Andriguetto, CDO de GFS, en lugar de aumentar la compra de fosfato, un insumo mineral, aprovecha mejor el fósforo que ya está en la dieta. Además, contribuye a una mejor conversión alimenticia y a una mayor ganancia de peso, con un ahorro de entre R$ 20 y R$ 30 por tonelada de alimento.
Por cada 1 kg de producto, se dejan de extraer 7,89 kg de fosfato de la naturaleza, y cada tonelada de fosfato que no se extrae evita la emisión de 1,21 toneladas de CO2 equivalente.